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NUEVOS GOBIERNOS, VIEJOS HÁBITOS

“La combinación de altos cargos fue laboriosa. Ay! Si no existieran hijos, yernos y cuñados, cuántos disgustos se ahorrarían los jefes de gobierno” (Conde de Romanones, “Notas de una vida”, Marcial Pons, Madrid, 1999, p. 390)

“La vida tronando contra el caciquismo, y los propios tronadores son los más infames caciques capaces de las más inmundas pillerías” (Ricardo Matías Picavea, “EL problema nacional”, Biblioteca Nueva, Madrid, 1996, p.152)

Tal vez lo que sigue pueda ser calificado como un juicio prematuro o equivocado. Lo primero lo es, pero ya hay –según se verá- algunos fuertes indicios que marcan tendencia. Si, por otro lado, fuera un juicio equivocado, no duden que el primero en alegrarme sería yo mismo.

Ya se han formado buena parte de los gobiernos locales y comienzan su andadura, todavía en fase incipiente, los primeros gobiernos autonómicos. Sin duda, en apariencia al menos, han cambiado mucho las cosas. No cabe duda que los cambios comienzan a ser drásticos: desparecen las corbatas y los trajes (o simplemente se arrinconan), emergen las camisas y las camisetas, sobre todo estas últimas, la estética alternativa se adentra en las instituciones locales y se bajan los sueldos hasta ser los políticos, en algunos casos extremos, quienes menos cobran del respectivo ayuntamiento, se arrinconan algunos coches oficiales y se entroniza la bicicleta o el transporte público como medio de desplazamiento de alguna de esa “nueva” clase política. Los actores políticos se transmutan en ciudadanos “normales y corrientes”. Se rompe el manido “alejamiento”. Dejémoslo aquí. Constatemos solo que las formas han cambiado o están cambiando.

Abandonemos las formas y entremos, sin embargo, en la sustancia de la Política, en su núcleo duro: las políticas públicas y el reparto de cargos y sinecuras. En lo que afecta al primer punto todavía todo son promesas vacuas. Habrá que esperar. En lo que afecta al segundo tema, pues el corazón de las ambiciones políticas (“la combinación” que se decía antaño) siempre está en el reparto de cargos, las cosas son algo distintas, por no decir que iguales o peores a la situación de partida. Veamos. (más…)

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PARTIDOS, CULTURA INSTITUCIONAL Y CLIENTELISMO POLÍTICO

“Nadie niega que haya todavía países donde las instituciones democráticas estén mal asentadas o sean incluso un decorado teatral” (Moisei Ostrogorski, “La democracia y los partidos políticos”, Trotta, 2006)

Hace un siglo, Max Weber ya diferenciaba entre “partidos ideológicos” y “partidos clientelares”, aunque reconocía que todos los partidos son ambas cosas a la vez: tienen objetivos políticos y persiguen asimismo el reparto de cargos.

La profunda mutación que parece estar gestándose en el sistema de partidos español con la emergencia de “partidos nuevos” que se suman a los “partidos tradicionales”, puede ser una buena excusa para reflexionar sobre qué papel han jugado y pueden jugar los partidos políticos en las instituciones y, más en concreto, en la provisión de cargos públicos.

La política en España ha tenido siempre, desde los mismos inicios del régimen liberal, un componente muy marcado de clientelismo. Los partidos, como también diría Ostrogorski, se han configurado como “una tropa de asalto al poder para repartirse los despojos”. El régimen constitucional nacido a partir de 1978 no atenuó esa corriente de fondo, sino que, ante la multiplicación del tejido institucional, esa tendencia se vio multiplicada tanto cualitativa como cuantitativamente. (más…)

AYUNTAMIENTOS FRAGMENTADOS

“El poder se está deteriorando, se están produciendo fragmentaciones sin precedentes. Somos más vulnerables a las malas ideas y a los malos líderes (‘los terribles simplificadores’, de Burckhardt). La degradación del poder crea un terreno fértil para los demagogos recién llegados que explotan los sentimientos de desilusión respecto a los poderosos, prometen cambios y se aprovechan del desconcertante ruido creado por la profusión de actores, voces y propuestas” (Moisés Naím, “El fin del poder”, Destino, 2013)

En ese espléndido libro que se cita en el encabezamiento y que seguiré en algunos de sus puntos nucleares, Moisés Naím pone de relieve la constante tendencia a la degradación y fragmentación del poder en los Estados contemporáneos. Esa tendencia se enmarca en una corriente más global de debilitamiento de las instituciones en general y del poder público en particular, también de los gobiernos.

El poder se diluye, se contrae, se hace más evanescente o líquido, como diría Bauman. Pierde “fuerza”, uno de sus principales atributos. Muestra en algunos casos impotencia, ¿qué es un poder sin capacidad de decisión? Cada vez el poder ofrece menos resultados y contrae su influencia. Sin embargo, sigue atrayendo. El poder seduce. Y no pocas personas quieren gozar de sus mieles, aunque sean ahora limitadas.

En ese marco global (pues es una tendencia de todas las democracias avanzadas, sobre todo de las europeas), todo apunta a que en las próximas elecciones municipales la fragmentación de la representación será la pauta dominante. Al menos en los grandes municipios esto será así. Como también dice Naím, hay “un declive de la mayoría electoral; las minorías mandan”.

Otra cosa será en los municipios pequeños o medianos, donde la disputa será menos enconada en lo que respecta a candidaturas en liza. La estrategia de asalto al poder “por las nubes” de algún nuevo partido con amplias expectativas electorales en estos momentos conlleva el abandono de buena parte del gobierno local a la disputa entre las fuerzas tradicionales y a aquellos otros competidores que surjan puntualmente en cada arena electoral. (más…)

SISTEMA INSTITUCIONAL DE GARANTÍAS DE LA TRANSPARENCIA: EL MODELO CATALÁN (1)

“En una sociedad que descansa sobre la confianza no surge ninguna exigencia penetrante de transparencia. La sociedad de la transparencia es una sociedad de la desconfianza y de la sospecha, que, a causa de la desaparición de la confianza, se apoya en el control” “Buyng-Chul Han, La sociedad de la transparencia, Herder, 2013, p. 92)

Lo que se puede denominar el Sistema de Garantías de la Ley 19/2014, de 29 de diciembre, del Parlamento de Cataluña, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno (LTRCAT), descansa básicamente sobre tres piezas: a) Sistema de recursos y reclamaciones; b) Régimen disciplinario; y c) un Modelo o Sistema Institucional con funciones de “garantía” enormemente fragmentado.

Se ha de advertir que la LTRCAT no regula solo la Transparencia (activa y pasiva), sino que se adentra en otros muchos temas: Registro de grupos de interés (transparencia de lobbies); Buen Gobierno (Códigos de conducta; Cartas de Servicio; Evaluación de servicios públicos; Mejora de la calidad normativa; Gobierno Abierto y principios de participación ciudadana). Ley ambiciosa en sus objetivos.

El sistema institucional de la LTRCAT puede tener una dimensión “interna” (en la propia entidad) y “externa” (en el sistema institucional que ahora se detalla). (más…)

BUENA GOBERNANZA Y TRANSPARENCIA

“La desconfianza, ese veneno que destruye gradualmente hasta los organismos más fuertes” (Robert Michels, Los partidos políticos, I, Buenos Aires, 2008, p. 76)

“La transparencia es más que cumplir con la publicación de unos indicadores en las páginas Web y exige un cambio cultural, organizativo y estratégico muy ambicioso” (Manuel Villoria, “La transparencia como política pública en el nivel local”, Revista Democracia y Gobierno Local núm. 26/27)

El complejo contexto de crisis político-institucional y de valores en el que desarrolla sus funciones el sector público, así como las exigencia legales (que suelen ser, por desgracia, el motor de impulso de este tipo de actuaciones), obligan a invertir intensamente en el presente y futuro en políticas de Transparencia, así como en el diseño de marcos institucionales y de gestión para hacerla efectiva.

No obstante, algunas confusiones conceptuales se han instalado entre nosotros. La confusión procede en no distinguir lo que es Buena Gobernanza de lo que representa la Transparencia. La primera integra a la segunda y ésta última se inserta como una pieza más en un Sistema de Gobernanza que debería ser coherente e integral. (más…)

LOS SERVICIOS SOCIALES MUNICIPALES TRAS LA REFORMA LOCAL

“La superación de la pobreza y de otras carencias económicas y sociales se ha convertido en una prioridad para el compromiso con los derechos humanos”

(Amartya Sen, “La idea de la Justicia”, Taurus, 2010, p. 413)

A finales del mes de enero de 2013, un alto funcionario ministerial tuvo una “ocurrencia”. Las ocurrencias no suelen ser buenas, menos cuando de legislar se trata. En pleno proceso de elaboración de la futura Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local (LERSAL), las cuentas no salían. El Gobierno, azuzado por un proceso de contención del gasto en pleno tsunami de la crisis, se había comprometido con Bruselas a ahorrar 8.000 millones de euros. Había que buscar nuevas fuentes de ahorro. Y a alguien se “le ocurrió” (empujado, al parecer, por la propia FEMP) recortar la cartera de servicios municipales en tres ámbitos: educación, centros de salud y servicios sociales. Y comenzó la tormenta.

Lo bueno de las tormentas es que son pasajeras, aunque dejen huellas algunas veces imborrables, en este caso plasmadas “negro sobre blanco” en la Ley. Lo que allí se gestó en esos fríos días madrileños de finales de enero se trasladó finalmente a la Ley, aunque en el trámite parlamentario se difirió la asunción de los servicios sociales por las Comunidades Autónomas a 31 de diciembre de 2015. No podía estallar esa bomba en manos de ningún regidor (menos aún del partido en el gobierno) antes de las elecciones municipales de mayo de 2015. (más…)

LAS AUTORIDADES “INDEPENDIENTES” (1)

“Si es necesario ser independiente para estar en condiciones de ser imparcial, la independencia no basta para conseguir la imparcialidad” (Pierre Rosanvallon, “La legitimidad democrática. Imparcialidad, reflexividad, proximidad”; Paidós, 2010, p. 137)

El paraguas de las Autoridades “Independientes” (llamadas entre nosotros “administraciones independientes”) cubre un amplio espectro institucional. Agrupa a un catálogo muy diversificado de organismos y entidades, de imposible reconducción a una unidad funcional. Lo que les une, tal como se verá, es una relativa identidad en las notas características que definen tales organismos.

En una impecable tesis doctoral (algo no frecuente en este tipo de productos), el profesor Joan Solanes ha llevado a cabo un minucioso análisis de las administraciones independientes reguladoras. Allí, sitúa la aparición en escena de este tipo de entidades en Estados Unidos, vinculada al New Deal y al origen del propio Estado regulador. El fundamento de su creación es múltiple. La complejidad y celeridad de la toma de decisiones en el ámbito económico requería una especialización que ninguno de los tres poderes tradicionales tenía. Pero también se quería sustraer del Ejecutivo, muy influenciado por el clientelismo político, por los escándalos de corrupción y por los tentáculos de los partidos, cualquier decisión que afectara de forma relevante al mercado. (más…)