GOBIERNOS LOCALES: AGENDA 2030, RECUPERACIÓN Y TRANSFORMACIÓN. DIEZ IDEAS-FUERZA (*)

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“Las personas y las ciudades representan en este mundo actual el vector fundamental para el desarrollo de las políticas de sostenibilidad”

(Federico Buyolo, “La localización de los ODS. Lo local y lo global en una sola Agenda”, en José Esteve Pardo (director), La Agenda 2030. Implicaciones y retos para las Administraciones locales, FDGL, 2021, p. 43)

1.- La Agenda 2030 exige un modo diferente de hacer política y gestión local

La política y la gestión, también en el ámbito local de gobierno, deben iniciar a la mayor brevedad posible un giro copernicano si no quiere perder el tren de la Agenda 2030, viendo así empañado el cumplimiento de sus objetivos y metas, pero también quedarse rezagadas en la recuperación y la necesaria transformación que, cabe presumir, tendrá lugar (o debería tenerlo) en los próximos años.

2.- La mayor parte de los ODS tienen implicaciones locales

Nadie puede ocultar que la Agenda 2030, en lo que al cumplimiento de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus respectivas metas, llama directamente a los gobiernos locales para su correcta implantación. Como reconoció en su día el Informe REDS, en su segunda edición, sobre Los Objetivos de desarrollo Sostenible en 100 ciudades españolas, “la única vía para construir un futuro sostenible es articular planes de acción desde lo local, contando e implicando a los Gobiernos Locales”. No es momento de llevar a cabo un estudio analítico de tales incidencias, por lo demás obvias, aunque desiguales en su intensidad. Recientemente, tal como aparece en la cita inicial, se ha editado un libro donde también se pone de manifiesto la estrecha imbricación que la Agenda 2030 tiene con las competencias locales. Pero no es solo un problema “de competencias”, que también, sino sobre todo se trata de un problema de política y gestión local, unido a todo ello la necesidad de articular sistemas integrales de Gobernanza Municipal (o Local).

3.- El descuido de lo local en la agenda política como rémora para la efectividad de los ODS

Efectivamente, si se lleva a cabo un estudio analítico de los 17 ODS se observará con claridad que las implicaciones de lo local en la mayor parte de tales objetivos y en las respectivas metas de la propia Agenda 2030, es una realidad que no puede ser eludida. Sin embargo, en nuestro actual contexto institucional lo local está parcialmente abandonado en un rincón de la agenda política. Si se quieren alcanzar de modo efectivo tales objetivos y metas, no hay otro camino que implicar directamente a lo local en tal empeño. Se debe emplazar a la política y a una gestión local correctamente alineada con aquella, como medio imprescindible de tales logros. La plena inserción de lo local en el diseño de las políticas de desarrollo sostenible, recuperación y transformación es una tarea urgente, y solo en parte alcanzada. No hay tiempo para el aplazamiento, están en juego las respuestas necesarias y urgentes a innumerables problemas. También locales, o sobre todo locales.

4.- Las ciudades pequeñas y medianas como grandes olvidadas

Y no es suficiente, por muy necesario que sea, ocuparse como política estrella (tras décadas de abandono) de los pequeños municipios o del desarrollo del medio rural con la mirada puesta en atenuar la despoblación y el envejecimiento. Tampoco es bastante con hacer mención al protagonismo, siempre estelar, de las ciudades de mayor tamaño, especialmente de las áreas metropolitanas que atraen como imanes inversiones, recursos y capital humano. La realidad local es muy compleja, y el equilibrio territorial y la cohesión no solo pasa por las grandes ciudades y los pequeños municipios, pues entre ambos extremos hay una realidad rica, multiforme y variada, todavía muy importante demográficamente (aunque cada vez menos económicamente) de medianos municipios y ciudades intermedias que están siendo las grandes olvidadas de los discursos políticos que se centran en la recuperación y en la transformación (el actual plan de recuperación las ignora), y que, sin embargo, juegan todavía un papel trascendental, como ya lo atestiguan algunos recientes estudios sociológicos, económicos y geográficos (ver, por ejemplo, el reciente libro del profesor riojano Sergio Andrés Cabello: La España en la que nunca pasa nada, Akal, 2021; que, con su propio sello y enfoque, aplica al contexto hispano la estela del importante libro de Christophe Guilluy, No society. La fin de la classe moyenne occidentale, Flammarion, 2018; hay traducción al castellano en la editorial Taurus), en cuanto que allí viven y trabajan aún porcentajes importantes de población que corren el riesgo de ser completamente preteridos de esa recuperación y transformación que se nos propone. En efecto, sobre estas ciudades pequeñas y medianas el manto del olvido parece extenderse tanto en la ansiada recuperación (proyectos de inversión) como en la siempre aplazada transformación. Tienen que reivindicar su espacio y su importancia, tanto en el desarrollo de la Agenda 2030 como en la Recuperación y en la Transformación. Se juegan mucho.

5.- La política local debe saber triangular Agenda 2030, Recuperación y Transformación

La política local, en efecto, tiene que saber triangular adecuadamente lo que es el Desarrollo Sostenible, con la Recuperación y la ya inaplazable Transformación, siempre y cuando queramos dotarnos de un sistema institucional caracterizado por la resiliencia y con vocación de dar respuesta efectiva a las necesidades de la ciudadanía (personas), del tejido económico y del propio territorio. Seguir engañándonos con discursos vacuos que nada cambian realmente, ya no conduce a  ningún lugar: solo cabe actuar. Esa triangulación debe llevarse a cabo a través de la construcción de Sistema de Gobernanza Local que hagan viable el juego armónico de las tres ideas-fuerza expuestas y sepa extraer y captar, en su caso, la savia innovadora que vaya tomando cuerpo en las instituciones locales más creativas y con liderazgos más consistentes, que no tienen por qué ser o no ser solo, precisamente, las grandes ciudades. También los municipios medianos deben ser motores de tal proceso.

6.- La Agenda 2030 provee a los Gobiernos Locales de una mirada estratégica

La Agenda 2030 tiene que proveer al mundo local de una mirada estratégica que trascienda los estrechos muros del mandato o de lo que, en el ámbito central y autonómico de gobierno se llama legislatura. La política local debe elevar la mirada al horizonte que la Agenda marca. La década 2021-2030 es, tal como reconoció Naciones Unidas, “la década de la acción”. Y, tras la crisis Covid19, si bien es cierto que los desafíos de la Agenda 2030 han quedado un tanto hibernados,  no lo es menos que el tiempo corre y la capacidad de reacción se agota; pues dentro de poco tiempo (2022-2023) entraremos en el ecuador de la Agenda 2030 y los desafíos son cada vez mayores, mientras que las realizaciones aún han sido pocas. Todavía nos encontramos en pañales en lo que al impulso efectivo de la Agenda respecta.  La era posterior a la pandemia será la del desarrollo sostenible, la recuperación y la transformación. No hay alternativas.

7.- La política local debe construirse desde sus inicios a partir de la Agenda 2030

Por tanto, la Agenda 2030 es una hoja de ruta no normativa con fuerte contenido de compromisos internacionales compartidos (Esteve Pardo) a partir de la cual se ha de construir la política local. O, si se prefiere, un nuevo modo de hacer política local, en la que la acción efectiva y no la comunicación autocomplaciente debe ser el eje de actuación. Quien no vea esto, probablemente no entenderá nada.  No se trata solo de hacer política o gestión local a través de la localización de los ODS afectados, como se ha venido haciendo hasta ahora, sino dar un medido y gradual cambio de dirección o un giro al enfoque. Las medidas de gobierno locales deben estar inspiradas desde sus mismos inicios en los diferentes ODS y en las respectivas metas que se fije cada institución. Mejor aún, debe ser la Agenda 2030 la que se anteponga a la definición de la política y delimite su terreno de juego, pero especialmente sus objetivos. Se hace necesario trabajar por Misiones y Proyectos (Mazzucato, 2021), y eso representa un cambio radical en la forma de hacer política, en el modo de organizarse o de estructurarse los gobiernos y las administraciones públicas, y en los modos de gestionar las políticas locales, así como invertir en capacidades hasta ahora huérfanas en ese espacio de gobierno y  en el propio empleo público (implicación, iniciativa, creatividad/innovación, etc.). El papel de lo público se revaloriza, siempre que se haga bien; pero también puede descender a los infiernos si el fracaso es el resultado de una mala política y de una ineficiente gestión. El descrédito institucional puede ser el retorno de una mala política. El mandato 2023-2027 será crucial para el desarrollo sostenible efectivo y el cumplimiento de la Agenda 2030. Y, en buena medida, en ese período se entrecruza directamente, también en un plano temporal convergente, la recuperación y transformación. De ahí la necesaria triangulación inteligente. La interrelación entre estos tres planos es evidente. De lo que se haga en esos años, también de lo que se vaya preparando o fabricando institucionalmente en los ejercicios 2021 y 2022, dependerá buena parte del futuro de este país llamado España, así como de sus ciudades y pueblos.  

8.- La Agenda 2030 sirve para racionalizar la política y gestión municipales

Asimismo, la Agenda 2030 tiene un atributo innegable, pues bien entendida significa un proceso de racionalización de la política y de la gestión local. La mirada siempre atenta al cumplimiento de las metas que cada gobierno local se plantee con la finalidad de alcanzar los distintos ODS, comporta trabajar por objetivos y, por tanto, evaluar hasta qué punto estos se han alcanzado. En sí mismo, ello es un cambio cualitativo a muchas formas tradicionales (o que se mueven en la zona de confort) de hacer política y gestión en nuestros ayuntamientos y en el resto de entidades locales.

9.- La Gobernanza Local es un acelerador del cumplimiento de los ODS

Por consiguiente, que nadie se llame a engaño, hacer una política y gestión impregnada de desarrollo sostenible, es la premisa para que la recuperación y transformación sean realidades y no eslóganes, y todo ello requiere instituciones sólidas que promuevan la Gobernaza ética, la transparencia efectiva, la participación ciudadana, así como la rendición de cuentas; pero, asimismo, dispongan de un correcto alineamiento entre política y gestión, impulsen niveles directivos profesionales, articulen estructuras organizativas versátiles y que trabajen por misiones, proyectos y programas, configuren una digitalización efectiva que no ahonde las brechas sociales, establezcan una Gobernanza de datos, simplifiquen de verdad los trámites y procedimientos, así como las cargas burocráticas, se doten de una vez por todas de políticas de gestión de personas en clave de profesionalidad, integridad y eficiencia, optando asimismo por las alianzas institucionales que comporta la Gobernanza multinivel, el trabajo a través de redes y por la colaboración público/privado.

10.- Nunca podrán alcanzarse el Desarrollo Sostenible, la Recuperación y la Transformación sin fortalecer efectivamente nuestros Gobiernos locales. 

Demasiadas cosas, me dirán. Y, en efecto, lo son. Sin embargo, los gobernantes que pretendan impulsar esa respuesta triangular que marcará la actual década (Agenda 2030/Recuperación/Transformación) con los mimbres políticos, institucionales y organizativos actuales, probablemente sigan viviendo en el engaño, lo cual es muy libre; y más que acelerar el desarrollo sostenible tal vez lo paralicen; pero, más grave es que no solo se mentirán a sí mismos sino que engañarán a la sociedad y a la ciudadanía, frustrando que sus ciudades y pueblos terminen siendo esas instituciones resilientes (ODS 11), sólidas (ODS16) y que trabajan en red (ODS 17), necesarias para que el futuro de la ciudadanía sea al menos más halagüeño, en ese mar de incertidumbres en el que la sociedad en general, y este país en particular, está sumido.

(*) Un desarrollo extenso y ampliado de las ideas que aquí sumariamente se han expuesto, con particular incidencia en cómo aterrizar los diferentes ODS a la realidad local, se tratará en un Curso virtual promovido por el CEMCI (Centro de Estudios Municipales y de Cooperación Municipal), que tendrá lugar durante dos semanas de los próximos meses de septiembre y octubre, que lleva por título Espacio político local: Agenda 2030, una oportunidad para las Entidades Locales https://www.cemci.org/actividades/agenda-2030-una-oportunidad-para-las-entidades-locales-235

Agradezco a la directora en funciones del citado Centro, Alicia Solana, la amable invitación para desarrollar esta cuestión, cuyas líneas generales, con un enfoque inicialmente muy básico, también expuse en una sesión virtual que se celebró el 21 de abril de 2021 en el propio CEMCI.   

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